CUANDO TODO VA MAL
Extraído de mi ensayo literario Reflejos Sobre la Superficie del tiempo

Yo soy la primera que digo qué mal lunes, mañana será otro día. Sin embargo, a veces me cuestiono si el estar mal tiene que ver con el tiempo o con el espacio. Veréis, si tengo un mal día y pudiera extrapolarme a otro lugar del mundo, pongamos, un lugar ideal, en mi caso siempre pienso en un bosque de Kioto, ¿cambiaría en algo mi estado?
Si la respuesta es SÍ, entonces no tienes un mal, día; tienes un mal espacio. Estás en el lugar inadecuado. Si la respuesta es NO, entonces el tiempo tampoco tiene nada que ver con tu estado ya que el tiempo es una creación virtual de nuestra mente lineal y dual.
La frase ‘mañana será otro día’ no remite a la capacidad limpiadora del tiempo, sino a tu propia habilidad de autoequilibrio y de resetearte, especialmente cuando duermes.
Todos los malos días no lo son por lotería, influyen tantas variables… y apenas conocemos el 2% de estas. Si un amigo te pregunta por tu estado, hola, qué tal, cómo vas?, y le contestas: tengo un mal día, chasqueará la lengua y afirmará con la cabeza en señal de aprobación y de comprensión. Puede que te pregunte si te va bien la vida sentimental, el trabajo o la salud. Si no estás bien la razón debe(ría) recaer en una de esas temáticas. Es lo que suele estar estipulado.
Normalmente si alguien me preguntara por mis malos días, para ser honesta, debería contestar algo parecido a ‘el movimiento geomántico de esta semana ha sido demasiado fuerte para mí, me estoy adaptando’, o ‘la fase de la luna en relación con mercurio me está dejando sin vitalidad’, o ‘he ido al supermercado y me están drenando mi biocampo, necesito estar sola’ o ‘acabo de ver esta serie y me han puesto un implante’ o ‘me he resfriado porque tengo un bloqueo energético generalizado y no he podido gestionarlo’.
Pero no se me permite responder del modo más honesto que conozco porque me encerrarían en un psiquiátrico.
La próxima vez que tengas un mal día (o un mal espacio, recuerda que somos seres multidimensionales) y no hayas roto con tu pareja, caído en la enfermedad, quebrado económicamente o sufrido una pérdida, pregúntate si hay algo fuera de ese 2% y dentro del vasto 98% de opciones que no conoces y que, sin embargo, te están afectando.
A eso se le llama tener la mente abierta.
A eso se le llama ser perceptivo. Esto es lo que le sucede continuamente a un Empático Energético.

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